sábado, 29 de enero de 2011

Cuando digo uno nunca pienso en mì

Un argumento para un cuento: camino por Palermo. Consulto mi reloj pulsera: marca las cuatro de la tarde. Al rato vuelvo a mirar el reloj: de nuevo son las cuatro. Pregunto la hora a una señora, me contesta:"Son las cuatro".
Camino otro rato; pregunto la hora a un señor, me contesta: "Son las cuatro". Camino otro rato, me dirijo al pabellón donde esta la guadina de las letrinas. Me dice. Me dice: "Son las cuatro". Se lo pregunto a un joven que abraza a su novia, me contesta: "Son las cuatro". Empiezo alarmarme, cruzo la calle y entro en la confería. Marco en el teléfono el 113, que me contesta: "Dieciseis horas". Entonces vago por Palermo sintiendo con alivio que estoy fuera del tiempo y que no tengo que apurarme paea volver a casa. Pasa un coche fúnebre, de caballos, a todo galope. Yo creía que ya no existían, los coches funebre de caballos. El cochero mira con insistencia. vuelve a pasar y a mirarme de nuevo. hace sonar el látigo como los domadores en el circo o el tigre amaestrado. A la cuarta vuelta se detiene y el cochero me invita a subir. Vacilo. ¡Qué dirán mis amigos si me ven hablando con un cochero de pompas fúnebres?¡Que dirán si saben que subo a un coche fúnebre y me siento en el pescante junto al cochero, aunque sea joven?No me da miedo sino vergüenza.
-Subí- insiste el cochero
Subo. Raudo, arranca el coche.Tengo miedo de caer, pero el cochero me toma del brazo y su mano ardiente me quema. Le pregunto:
-¿Vamos al infierno?
-Vamos al cielo- me contesta. Sonríe-
Es una broma. No vamos ni al cielo ni al infierno-me dice-.Estamos en la tierra.
-Entonces vamos al infierno-le contesté, y vi que en la calle se había juntado mucha gente para vernos pasar.Y de nuevo sentí vergüenza y me cubrí los ojos con las manos.

Fue aquel el ùltimo coche fúnebre de caballo que existió en Buenos Aires. Joe lo había robado del museo de antiguedades, aquel día para que Dani me sacara a pasear. Esto prueba que cuando uno muere sigue soñando, o que uno sueña cuando muere.



Silvina Ocampo "Ejèrcitos de la oscuridad"

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